SOBRE LA RELACIÓN DE LEONARDO DA VINCI CON LA CIENCIA
SOBRE LA RELACIÓN DE LEONARDO DA VINCI CON LA CIENCIA
Mondra
INTRODUCCIÓN
Leonardo da Vinci sigue siendo una personalidad interesante para las investigaciones históricas pues resalta una personalidad asombrosa en tanto prolífica y polifacética. Personificó la figura de Genio Universal y el espíritu del Renacimiento como ningún otro personaje de su tiempo lo hizo, y dejó a la posteridad cientos de escritos que resultan interesantes para su estudio pues en ellos pueden hallarse notas y dibujos que recalcan el interés que tuvo el florentino con el estudio de la naturaleza, así como ciertas ideas que se consideran como modernas o posteriores a da Vinci pero que encuentran ciertos atisbos en el mismo.
El objetivo del presente ensayo, es analizar con detenimiento ciertas posturas que existen respecto a la vida y obra de Leonardo en relación con el cuerpo de ideas llamado ciencia, a fin de formular un juicio en donde se pueda afirmar qué aportaciones tuvo y hasta qué punto llega la relevancia de Leonardo para la historia de la ciencia, pues si bien es muy conocida e innegable su faceta como artista, aún existen ciertos puntos críticos a considerar cuando de definir su relación con la construcción del conocimiento científico se trata, relación que, como se verá más adelante, no es del todo clara para algunos ya que guarda ciertos matices de inventor y ciertos de teórico, cosa que es digna de tomarse en cuenta si de verdad se toma en serio la relevancia que tuvo (y sigue teniendo) el personaje del florentino para la historia de la humanidad
Vida y Obra de Leonardo: El Enfoque de su Genio
Leonardo di ser Piero da Vinci nació un 15 de abril de 1492, sobre su lugar de nacimiento aún se discute si fue en el castillo de Vinci, Florencia, o en Anchiano. Coincidentemente en ese mismo año el humanista florentino Giannozzo Manetti acababa de escribir su obra De dignitate et excellentia homims en donde reivindicaba la figura del hombre frente a otro escrito del Papa Inocencio III, titulado De miseria humanae vitae; “Tú, hombre, andas investigando hierbas y árboles; pero éstos producen flores, hojas y frutos, y tú produces liendres, piojos y gusanos; de ellos brota aceite, vino y bálsamo, y de tu cuerpo esputos, orina y excrementos.”, escribía el Papa, mientras que Manetti defendía la idea de los frutos del hombre como constituidos por su inteligencia y por su acción creadora. Tal coincidencia marca en Leonardo la manifestación del deseo de Manetti de observar, no en un espacio físico, todas las obras maravillosas de la historia del hombre, más bien en uno espiritual. Osease, Leonardo vendría a representar ese espíritu polifacético humano que tanto admiraba y defendía Manetti.[1]
En las más de 5000 páginas que constituyen sus escritos, pueden encontrarse dibujos, planos y divagaciones sobre diversos temas que eran muy de su interés (y que pertenecían tanto al arte como a la ciencia), así como prototipos de objetos tecnológicos que nunca llegó a construir. Es aquí donde se recurre al momento de defender la tesis de Leonardo como precursor de varias ideas de la ciencia moderna, así como de algunas áreas de estudio, por ejemplo, como ingeniero militar, ideó algunas máquinas de destrucción que funcionaban con principios de mecánica sencillos, pero resultaban ser eficaces, tales como catapultas, bombarderos, morteros, etc.; como cartógrafo, su genio se centraba en dibujar con el mayor detalle posible el relieve de los paisajes que percibía, así como en el intrincado sistema de redes fluviales y lacustres del lugar donde vivía. En este sentido, Jordi Pigem comenta que Leonardo “anticipó la dinámica de fluidos, siendo el primero en analizar y describir detalladamente la dinámica de los vórtices de agua”,[2] “anticipó conceptos que la Paleobiología sólo ha establecido rigurosamente en el siglo XX”,[3] y “dejó constancia, en el llamado Manuscrito G, de que el corazón era un músculo y de que no tiene dos cavidades, sino cuatro”.[4] Siguiendo con estos ejemplos, se le considera precursor de la Topología pues “alrededor de 1505 comenzó un cuaderno de notas, conocido actualmente como códice Forster I. En él se ocupaba de la transformación de un cuerpo en otro <sin disminución o incremento de materia>”.[5]
Es por todo esto que el título de genio universal que se le atribuye (y que comparte con figuras como Aristóteles y Leibniz), no es en vano, pues en los textos de Leonardo pueden encontrarse intereses particulares que corresponden a áreas que coloquialmente se consideran como inconexas. Como curiosidad, hacia el final de su vida el rey de Francia le ofreció un retiro tranquilo y seguro en Amboise, en una modestísima casa en Cloux, que ocupó de 1516 a 1519, año en que murió. En las últimas páginas de su libro de notas escribió, una y otra vez: "Decidme si cuando menos se hizo una sola cosa... Decidme si cuando menos se hizo una sola cosa"[6]
¿Leonardo un científico?
Con todo lo ya visto sobre las creaciones e intereses que tuvo Leonardo a lo largo de su vida, surge una interrogante acerca de su polifacetismo, esta es si se puede considerar a Leonardo un científico de su tiempo o no. El término científico, hace referencia a una persona cuyas investigaciones están regidas por un método, el método de la ciencia, es en este sentido que la aplicación del término puede considerarse como un anacronismo, pues este surge con William Whewell en 1833 para referirse a un filósofo natural;[7] el método científico no ve su origen con un solo personaje, pues es el resultado de una larga serie de aportaciones teóricas a un cuerpo de conceptos que busca garantizar verdades comprobables. Aún con todo esto, no existe empacho al momento de referirse a personajes como Galileo, Isaac Newton o Euclides como científicos, tanto entre la comunidad de historiadores y los propios científicos, como entre personas que no se dedican a la vida intelectual, razón de esto radica quizá, en que aún cuando los personajes ya mencionados desconocían el concepto sobre el que discurrimos, es innegable que, en retrospectiva, la gran mayoría de sus obras cumplen con las características que son propias del que hacer de una persona dedicada a la ciencia, un científico. En el caso de Leonardo, la discusión viene sobre todo al caso cuando se toma en cuenta que jamás publicó un libro o una obra completa cuyo contenido versara sobre problemas que estuviesen relacionados explícitamente con tópicos científicos, existe al respecto una opinión que niega a Leonardo como figura científica:
“En 1953, el famoso humanista norteamericano John H. Randal publicó un artículo con el título de "El sitio de Leonardo da Vinci en la emergencia de la ciencia moderna". Su análisis se refiere a tres proposiciones generales, que pueden resumirse como sigue:
1) Leonardo no fue un hombre de ciencia, en el sentido en que él mismo y sus contemporáneos entendían la ciencia, o en cualquier otro sentido que se le haya dado desde entonces. Era un artista polifacético, que poco a poco se fue interesando en diversos problemas científicos, en detrimento de su producción artística.
2) No existe en todos los escritos de Leonardo ninguna idea científica nueva y/o original, cuando se estudia con detalle el nivel del conocimiento de la naturaleza en su tiempo.
3) Aun cuando Leonardo hubiera tenido ideas científicas originales, su influencia entre sus contemporáneos hubiera sido muy limitada o nula, en vista de que sus contribuciones no se publicaron sino hasta 1881-1891 (en los códices de París) y 1894 (en el Códice Atlántico).
En vista de estas proposiciones, Randall concluyó que Leonardo no tuvo nada que ver con la emergencia de la ciencia moderna. De hecho, nuestro genio repite los conceptos aristotélicos que prevalecían en su tiempo:
... se fascina con algún problema en particular y no le interesa construir un cuerpo sistemático de conocimiento. Su interés de artista en lo particular y lo concreto, que inspira su observación cuidadosa, precisa y exacta, se proyecta más allá por su tremenda curiosidad en un estudio analítico de los factores involucrados. Su pensamiento siempre parece estarse moviendo de la particularidad de la experiencia del pintor a la universalidad de la ciencia, sin que logre llegar hasta allá.”[8]
De esto concluye el autor que el papel de leonardo en la historia de la ciencia se encuentra en haber recalcado la importancia del proceso inductivo para la metodología científica, pues preservo la importancia de los pequeños detalles que constituyen los elementos mas fundamentales para el funcionamiento de la naturaleza; “La ciencia no puede empezar con grandes preguntas, como "¿Cuál es la naturaleza del Universo?"; más bien, debe terminar en ellas.”[9]
Sin embargo, existe una opinión un tanto diferente sobre la figura de Leonardo, pues en su libro Figuras e Ideas del Renacimiento, Mondolfo dedica un apartado entero a examinar la relación de Leonardo con la Ciencia y el Arte, del cual pueden destacarse dos cosas; la primera, que Leonardo, a diferencia de otros renacentistas, dirigía su atención no tanto a argumentos de autoridad clásica griega con sus investigaciones (aunque estos fuesen la piedra angular del renacimiento), sino que más bien centraba su atención en observar la naturaleza con una precisión milimétrica a fin de poder replicar y analizar sus procesos para así poder entenderla. Epistemológicamente, se le puede considerar un anticipador de la metodología científica pues consideraba la vinculación entre razón y experiencia como primordial en la construcción del conocimiento.[10] La segunda cosa a destacar es de la relación entre ciencia y arte, ambas comparten su forma de imitar a la naturaleza y reproducirla, el arte debe buscar parecerse lo más posible a lo que percibe la vista (del hombre) del mundo que le rodea; la humanidad posee un carácter divino que le permite crear objetos de la misma manera en que lo hizo Dios con la realidad, de ahí que en todas sus obras, estas posean una simetría espectacular tanto en proporción como en distribución. La ciencia como imitación de la naturaleza no está enfocada en reproducir la belleza de esta (como la hace el arte), pero es imprescindible que, al momento de fabricar tecnología, que se desprende de la ciencia, puedan replicarse y apreciarse los mecanismos que permitan el buen funcionamiento de la realidad.
CONCLUSIÓN
Es evidente entonces, que si bien Leonardo no tuvo una aportación concreta y relevante para el conocimiento científico (como sí lo fue el caso con Galileo y su refutación del teorema aristotélico sobre la caída de los cuerpos), su relevancia radica en haber puesto en entredicho la forma en que se estudiaba la naturaleza en su tiempo; pues no bastaba con acudir a figuras autoritarias al momento de formular un juicio sobre la naturaleza, pues si esas figuras eran hombres igual que sus seguidores, eran susceptibles del error. Hay que ser hijo de la naturaleza, no nieto. Además, debido a su curiosidad asombrosa que no distinguía entre disciplinas, logró una vinculación entre ciencia y arte, razón y experiencia que, aunque no fue el primero en hacerlo, si fue en primero (y probablemente único) en expresarlo de una forma tan admirable que queda para la posteridad como manifestación máxima del espíritu creador humano, su papel en el renacimiento y en la historia general de la humanidad no conoce reemplazo.
[1] Mondolfo, R. (1980). Figuras e Ideas del Renacimiento. Barcelona: ICARIA. p.8
[2] Pigem, J. (2013). Leonardo da Vinci, un visionario de la ciencia. mayo 30, 2021, de National Geographic: Historia. Sitio web: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/leonardo-da-vinci-hombre-adelantado-a-su-tiempo_7277
[3] Ibid
[4] Ibid
[5] García, M. (2019). La ciencia de Leonardo da Vinci. mayo 30, 2021, de La Vanguardia Sitio web: https://www.lavanguardia.com/historiayvida/edad-moderna/20190502/47312462952/la-ciencia-de-leonardo-da-vinci.html
[6] Pérez, R. (1986). Acerca de Minerva. México: Fondo de Cultura Económica. p.31
[7] Libre de Edición. (2020). William Whewell. mayo 31, 2021, de Wikipedia Sitio web: https://es.wikipedia.org/wiki/William_Whewell
[8] Pérez, R. Op.cit. p.32
[9] Ibid
[10] Mondolfo, R. Op.cit.
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